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Perspectiva
Antonio Herrera-Picazo
A veces, estamos tan inmersos alrededor de la cofradía que no vemos lo que hemos construido, no tenemos aquello que se dice...perspectiva, a ver si me explico, veréis...
Nos preocupamos en atraer a los hermanos a los cultos; cartas, correos electrónicos. Pedimos colaboración para crecer, campañas de hermanos para hacernos grandes, y la mayoría de los hermanos en la medida de vuestras posibilidades colaboráis en enriquecer nuestro patrimonio y así vamos creciendo como corporación.
Nos interesamos en que siempre haya vida diaria en la hermandad, las mujeres que cosen las túnicas, los que hacen el palio, los que montan los pasos, quienes estudian los itinerarios, quien cambia la cera, el que renueva las flores, los que intercambian música, los que ven vídeos para aprender, los jóvenes que estén activos...
Intentamos motivar a los hermanos que pueden colaborar desinteresadamente en hacer trabajos para la Hermandad, pintores, albañiles, yeseros, aire acondicionado, carpinteros, tapiceros, dibujantes, cocineros, camareros, electricistas, abogados, administrativos, informáticos, ingenieros, profesores, costureras, bordadoras... También buscamos y se nos ofrecen donantes, les informamos en que se puede colaborar y ellos desinteresadamente colaboran... Nos esforzamos en limpiar, abrillantar enseres, exornar y adornar la Parroquia para los cultos, nos ponemos nuestras mejores galas para atender a quienes nos visitan, nos preocupamos de traer cultura a nuestro barrio, conferencias, charlas formativas, videos, certámenes...
Hacemos convivencias, para conocernos todos, para compartir, para intentar ser hermanos, con nuestras virtudes y defectos, hermanos que no siempre tenemos las mismas ideas, ni votamos lo mismo, pero que enriquecen a la corporación y casi inconscientemente, lo que nos hace más hermanos.
Bueno pues todo, absolutamente todo esto no es, sino por amor, sí, sí, por amor, amor a un solo Dios, un Dios que se hizo hombre en Cristo nuestro Señor, al que por aquí llamamos Señor de la Paz y a su bendita Madre, para nosotros, Virgen del Refugio.
Hasta aquí, es normal, que por Ellos, tengamos éste amor y éstas inquietudes, además para qué negarlo, nos gusta todo lo que rodea a la Semana Santa, pero si miramos con esa... perspectiva, ¿Somos conscientes de que promovemos el culto a Dios? ¿Nos damos cuenta de cómo afloran los sentimientos de otras personas, ajenas a nosotros? Menudas preguntas, ¿verdad? Es decir, en cierto modo lo que hacemos de una u otra forma es evangelizar, y esto es realmente lo que estamos construyendo, esa es la perspectiva, casi sin darnos cuenta, somos capaces de hacer que algunas personas se acerquen a la Parroquia y acudan a la Eucaristía, y miren al Señor y a la Virgen y le agradezcan favores, y le pidan salud y por los suyos, sí, esa es la perspectiva que a veces, con la vorágine del día a día no vemos, pero que está ahí, y ya... gracias a Dios, es una realidad.
"En la penumbra de la Iglesia, sobre las 15,00h, un domingo de besamanos del Cristo, sentados al fondo, frente a Él, remiramos el altar montado, fijados en el Señor, cada uno con sus "cosas" curiosamente en silencio, interrumpido con el tenue sonido de fondo de las marchas procesionales, sólo hace unos segundos que se ha incensado el ambiente, una señora entra en el Templo, parece despistada, quizá por el peso de los años, nunca la habiamos visto antes, cansinamente se abrió paso por la moqueta que hacía de camino, a cuyo final estaba situada la Imagen del Redentor, tranquila pero segura miraba a su entorno, procurando no tropezar, se acercó a Él, le tomó la mano, algo se dijeron durante unos segundos, ella inclinó la cabeza, besó muy despacio sus manos, y cuando quisimos darnos cuenta se arrodilló con cierta agilidad y besó sus pies... enseguida acudimos a ayudarla, casi no se podía poner de pie, "¿se encuenta bien?", "Sí, si es que la edad... gracias", nos dijo con una infinita sonrisa (casi no nos dejó explicarle que era un besamanos), volvimos al fondo y nos miramos, sin decir nada, ella al tiempo, deshacía el camino y se marchaba a su ritmo, cansino pero firme, y nosotros tragando saliva con los ojos enturbiados y en silencio, nos quedamos allí durante un buen rato. Ese día al menos yo, tomé conciencia de que lo que habíamos comenzado, siendo niños, había llegado a la madurez y no había vuelta atrás, ya no sólo nosotros veíamos y sentíamos al Señor de la Paz, también... esa señora..."
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SEÑOR DE LA PAZ,
DIOS DE LA BENDITA HUMILDADY ETERNO COMPAÑERO EN NUESTRO CAMINAR,
HAZNOS CRECER EN LA FE COMO ALIMENTO DE VIDA.
DANOS TU LUZ, SEÑOR, PARA GUIAR NUESTRAS ALMAS.
QUE LAS SOMBRAS DEL DOLOR Y LA ENFERMEDAD SE BORREN CON EL AMOR DE TU MIRADA.
MANTEN VIVAS NUESTRAS FUERZAS ANTE LAS ADVERSIDADES DEL HOMBRE.
Y LLEGADO EL MOMENTO DE MARCHAR PODAMOS AL FIN GOZAR DE TU ANSIADA PAZ.
AMÉN.




